El té de jengibre es una de las mejores opciones para añadir los importantes beneficios del jengibre a nuestra dieta. La preparación es la misma de un té tradicional y el resultado es una bebida aromática y deliciosa que se agradece mucho en los meses fríos. Además, el jengibre es un aliado poderoso de tu salud, con propiedades beneficiosas para el sistema digestivo, el sistema inmunitario, los dolores menstruales, las migrañas, el sistema respiratorio y mucho más. Esta preciada raíz es también un discreto calmante que te ayudará a regular los estados de tensión.

Beneficios del té de jengibre

En varias ocasiones en este blog he hablado de las poderosas propiedades del jengibre y, con la llegada del otoño, creo que ya viene siendo la hora de entrar en el detalle de una de las mejores formas de consumir la raíz: el té de jengibre.

El té de jengibre es también una manera muy versátil de mezclar ingredientes saludables que a menudo nos cuesta añadir a nuestros platos. Hay muchas especias y hierbas que se pueden usar para preparar un delicioso té de jengibre, añadiendo a nuestra bebida no solamente nuevos sabores, sino también un sinfín de beneficios.

Una bebida, un ritual, un espacio personal e íntimo

Antes de saltar a las recetas, quiero hacer hincapié en uno de los aspectos que considero más importantes de la preparación del té, de cualquier tipo de té. 

Más allá de los beneficios específicos de cada té o infusión, la preparación de esta bebida es una buena ocasión para parar el mundo al nuestro alrededor. La preparación de una tisana o de una infusión es un pequeño ritual, con gestos antiguos que se repiten desde hace cientos de años. 

Aprovecha de esa pausa en tus tareas diarias, por pequeña y corta que pueda ser. Disfruta de un momento para ti, sin prisa, sin ruidos, sin agobios. 

Aspira los vapores aromáticos del té de jengibre y calma tu mente. Como he dicho, más allá de los beneficios que aportan los ingredientes que has usado en la preparación, el verdadero elixir es el lento fluir del tiempo. No importa si es poco. Lo importante es que sea un tiempo que vas a dedicar a ti misma o a ti mismo. 

Esta pequeña pausa para desconectar del mundo y reconectar con nosotros mismos es algo que podemos lograr todos y es una forma sencilla de meditación.

Y te aseguro que es un gran logro que agradecerás.

10 recetas de té de jengibre

El té de jengibre es muy parecido a cualquier infusión: 

  • hervimos una taza de agua
  • con la ayuda de un rallador de cocina (el del queso es perfecto), rallamos el bulbo de jengibre fresco hasta obtener una o dos cucharadas de jengibre rallado (al gusto).
  • Lo añadimos al agua y lo dejamos reposar entre 6 y 10 minutos

Normalmente, se añade también una cucharada de miel y unas gotas de limón. Como si fuera un té tradicional, vamos.

Enseguida te presento unas recetas más elaboradas, que son las que más me gustan.

Té verde con jengibre

Un maravilloso connubio entre una de las hojas más poderosas de la naturaleza y nuestra raíz. Si sumamos el poder reconocido del té verde con los grandes beneficios del jengibre obtenemos un elixir aromático, ligero y saludable. ¿Qué mejor manera de disfrutar de tu pausa?

Prepara el té verde de forma tradicional, calentando el agua en una tetera. A la hora de poner el té a infusionar añade también el jengibre. Unas cucharaditas de miel son ideales para endulzar la infusión.

Té de jengibre con chocolate y miel

Hay más de una forma de preparar esta receta. Yo prefiero calentar un vaso de leche ( o alguna leche vegetal) y le añado el jengibre y dos cucharaditas de cacao puro desgrasado. Dejo reposar la infusión unos 10 minutos y luego añado la miel. Esta receta se puede considerar una merienda. 

Si no quieres usar la leche, puedes preparar la receta con agua, repitiendo los mismos pasos.

Té de jengibre, cúrcuma y pimienta

Una bebida muy especiada para las amantes de la cúrcuma. En este caso a la infusión de jengibre añadimos también:

  • canela (1/2 cucharadita)
  • pimienta negra (al gusto)
  • cúrcuma (1/2 cucharadita)

Leche de jengibre con té verde y menta

Esta receta la hago con leche normal o con leche de almendras. Las dos versiones me gustan mucho, así que pruébalas y decide con cuál te quedas.

Ponemos el jengibre rallado a infusionar en media taza de leche caliente, le añadimos media taza de té verde (que tendrás que infusionar al mismo tiempo que la leche con jengibre) y unas hojas de menta.

También puedes usar una taza de leche e infusionar el jengibre y el té verde en ella. 

Tiene un sabor fresco y muy exótico. 

Infusión de jengibre con cúrcuma

Es una de las mejores opciones para una buena digestión y para eliminar los gases molestos. 

En este caso solo añadimos una cucharadita de cúrcuma a nuestra infusión de jengibre. Intenta tomar esta bebida sin añadir miel, para que su acción digestiva sea más eficaz.

Té de jengibre con equinácea y manzanilla

Ideal para combatir el resfriado y la tos.

A la infusión de jengibre añadimos también un sobre de manzanilla, una cucharadita de hojas de equinácea, unas hojas de menta y pimienta roja al gusto.

Es una combinación muy especial y rica de sabores y olores.

Té rojo con jengibre

Si te gusta el té rojo, puedes añadir el jengibre para infusionarlos juntos. Comprando el té en una tienda especializada puedes combinarlo con fruta seca y disfrutar de un mundo de sabores.

Clásico de canela y limón

Es una de las recetas clásicas de nuestra infusión. Una cucharadita de canela y unas gotas de limón exprimido darán un toque ligero y especial a nuestra infusión.

Con Cardamomo

Añade unas vainas (o 1 cucharadita de polvo) de cardamomo a la infusión junto con la piel de una naranja. Si te gusta el cardamomo es una buena opción para la digestión, los gases y el mal aliento.

Ya tienes todas las recetas de infusiones de jengibre que yo suelo hacer para mí. Pruébalas y aprende a dedicarte esa pequeña pausa diaria. Déjame un comentario aquí abajo para hacerme saber cómo va la experiencia.

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