El yogur griego casero es fácil de hacer y no necesita ninguna herramienta especial. Un simple paño de cocina de algodón (los de toda la vida, vamos) es todo lo que necesitas para transformar un yogur tradicional en un yogur griego casero. Sin azúcares, sin conservantes, sin colorantes, haciendo tu propio yogur griego tendrás el control total sobre la naturalidad de tu yogur griego. Y la cremosidad de esta receta es insuperable, mucho mejor que el yogur comercial.

Yogur Griego, un Rey en la cocina

Si hay un alimento que nunca falta en mi casa es el yogur griego. 

El uso de ese yogur cremoso es de los más variados: es perfecto para desayunar, ideal para preparar postres saludables, puede ser un buen sustituto de la nata o dar un sabor y una textura extra en un batido.

🥣 Bowl de AVENA con yogur, manzana y plátano

Me resultaría extraño que nunca lo hayas probado, ya que su consumo se ha generalizado en los últimos años. 

Además, muchos nutricionistas lo recomiendan por ser más bajo en azúcar que el yogur tradicional.

Por otro lado, el yogur griego tiene más proteínas y más grasas del yogur de toda la vida, lo que lo hace ideal en muchas dietas.

Tanto los adultos como los niños aprecian este alimento que, en muchas ocasiones, se convierte en un verdadero postre saludable con solo añadir un poco de fruta, frutos secos y algún endulzante natural.

No es un caso que uno de los postres más celebrados de la cocina griega es un simple yogur con nueces, pasas y miel. 

Más allá de los aspectos saludables de este alimento, es su textura densa y cremosa que ha determinado el gran éxito del yogur griego.

¿Un desayuno rico rico? Aprende a hacer granola casera sin azúcar y disfruta de tu yogur griego casero recién hecho.

Las grandes empresas alimenticias gastan millones cada año para obtener alimentos con texturas que satisfacen nuestro cerebro. 

Pues, el yogur griego tiene esa característica de forma natural.

Yogur Griego Casero

Si quieres tener un control total sobre lo que comes, tengo una buena noticia: hacer el yogur griego en casa es “pan comido”.

Si ya haces el yogur tradicional, con o sin yogurtera, todo lo que necesitas es un paño de algodón, el típico paño de cocina.

El yogur griego no es otra cosa que un yogur al que se le quita agua.

Y eso es exactamente lo que vamos a hacer hoy.

Preparación del yogur

Si tienes una yogurtera todo lo que tienes que hacer es hacer el yogur como siempre lo has hecho.

Pones un litro de leche (posiblemente entera, para que el yogur resulte más cremoso) en la yogurtera y esperas el tiempo que te indica la máquina.

Si no tienes yogurtera puedes preparar el yogur calentando la leche a 35 grados. No hace falta medir la temperatura con un termómetro, solo calienta la leche unos minutos y luego introduce un dedo en la olla. Si puedes mantener el dedo en la leche sin quemarte durante 10 segundos la temperatura está bien. Básicamente, la leche tiene que estar tibia, no caliente.

Cuando la leche está a la temperatura indicada tienes que añadir un yogur (tu marca favorita está bien), mezclar bien y verter la leche en una botella térmica. 

Si no tienes botella térmica puedes poner la olla tapada en el horno apagado (si es invierno o hace mucho frío, enciende el horno a 50 grados un par de minutos, luego apágalo y pon la olla a descansar) durante toda la noche.

Después de 8-10 horas tendrás un yogur tradicional cremoso y saludable. 

Te recomiendo que, cuando tengas el yogur hecho, guardes un par de cucharadas para usarlo la próxima vez que quieras hacer el yogur, sin tener que volver a comprar el botecito comercial.

Preparación del yogur griego

Una vez que tengas tu yogur hecho es la hora de hacer nuestro yogur griego.

En un recipiente grande, como una ensaladera, pon el paño de algodón y vierte el yogur poco a poco. 

Para que se entienda bien, tienes que verter el yogur en el centro del paño, que luego iremos atando para que se quede como un saco con el yogur dentro.

Ahora coge las extremidades del paño formando un saco. Una vez que tengas el saco hecho solo tendrás que atarlo al grifo de la cocina, de manera que el agua que cae del paño vaya directamente al fregadero. 

También puedes colgar el paño en la ducha o en cualquier sitio donde pueda escurrir el agua sin dañar nada.

Deja que el paño siga escurriendo agua durante 2-4 horas (según tu gusto).

Notarás que el paño-saco de yogur soltará muchísima agua. Es normal y es lo que queremos.

Pasadas las 4 horas abre el paño y ya tienes tu yogur griego supercremoso, que debes poner en un recipiente, cerrarlo bien y guardarlo en la nevera.

Cuando pruebes tu yogur griego casero recién hecho te sorprenderá su textura espectacular y su sabor intenso. El resultado suele ser superior al de la mayoría de los yogures comerciales.

¡Pues, ya tienes tu yogur griego puro, sin nada de azúcar ni conservantes!

Ahora toca dejar trabajar la imaginación y añadirlo a tus mejores creaciones culinarias.

¿Te gusta la idea de hacer tu propio yogur griego, más rico y más barato que nunca?

Entonces te pido que compartas esta receta en tus redes sociales para que el blog siga creciendo. 

¡Te espero en los comentarios aquí abajo!

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